Hermetia illucens una alternativa para el aprovechamiento de los residuos orgánicos porcícolas

Autor: Sebastián Sánchez Rincón

Publicación de: Porcicultura.com


Introducción

La carne de cerdo es una de las principales fuentes de proteína animal. Actualmente representa el 36% del consumo mundial de carne y su producción se incrementó de manera constante hasta alcanzar en el 2018 los 113,4 millones de toneladas (OCDE/FAO, 2020). La OCDE-FAO en su documento “Perspectivas Agrícolas 2020-2029” proyecta un aumento constante de la producción porcina mundial a partir del 2021, direccionando los esfuerzos en desarrollar sistemas de producción resilientes apoyados por procesos tecnológicos novedosos y sostenibles.

En Colombia, la industria porcícola cumple un importante papel en la economía nacional, pues aporta el 1,4% del PIB agropecuario y genera 135.000 fuentes de empleo directo a través de la producción de carne de cerdo (MADR, 2020). Su importancia se ve reflejada en las cifras de producción y consumo a nivel nacional registradas por las entidades institucionales en los últimos años. Por ejemplo, el censo realizado por el Instituto Colombiano Agropecuario – ICA en 2020 muestra que la producción porcina alcanzó las 6.710.666 cabezas de cerdos, distribuidas en 232.780 predios en 33 departamentos (ICA, 2020). Además, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural - MADR indicó que para el 2019 la carne de cerdo alcanzó una producción de 446.602 toneladas, un 130% más con respecto a las cifras registradas en el 2010; así mismo, el consumo per cápita de esta carne ha aumentado, alcanzando los 11,2kg/Habitante (MADR, 2020).

El incremento de la actividad porcicola a nivel nacional e internacional trae consigo un aumento de los residuos orgánicos generados por las granjas de cerdos, por lo que es necesario un monitoreo constante, puesto que su inadecuado manejo, control y disposición final puede traer serias repercusiones a nivel medioambiental, socioeconómico, sanitario y en la afectación de la salud humana. Estos residuos orgánicos pueden agruparse de la siguiente manera: 1) las excretas de los cerdos o también conocidas como porcinaza, formada por heces fecales y orina mezcladas con residuos de alimento, polvo, descamaciones y cantidades variables de agua provenientes de las labores de lavado y 2) los residuos catalogados como infecciosos o de riesgo biológico-animal donde agrupan los residuos de mortalidad, placentas, amputaciones, fetos y mortinatos” (Noreña et al., 2016; Porkcolombia & CAR, 2017).

En la actualidad existen diversos tratamientos para el manejo y aprovechamiento de los residuos orgánicos porcícolas. No obstante, los más utilizados presentan inconvenientes que imposibilitan el manejo de la totalidad de los residuos, por ejemplo: los largos tiempos de conversión o los altos costos de implementación y mantenimiento. Debido a lo anterior, se hace indispensable impulsar procesos de investigación y desarrollo enfocados en nuevas tecnologías, métodos de producción y operación que se acoplen a los diferentes sistemas de producción porcícola. Igualmente, es importante que sean ambientalmente sanos, económicamente accesibles, que aporten al cumplimiento de la normatividad relacionada al b